sábado, 6 de abril de 2013

CAMBRAY VS CAMBRAY


Un insólito encuentro tuvo lugar el pasado viernes en el marco del I Certamen  de juglares urbanos de Colombia, realizado en la Universidad Santiago de Cali. Las expectativas de los asistentes estaban puestas en el  inminente  cruce de miradas entre el Cambray de la universidad del Valle y el Cambray de la Universidad Santa Rita. Dos mundos poéticos distintos, dos concepciones de ver la literatura. Dos maneras divergentes de vivir de la poesía.

Cuando a uno le hablan de Cambray o encuentra uno de sus poemas en el fondo de la maleta, entre las migajas de pan y recibos y papeles disímiles que quedan de un semestre entero de penas y glorias, recuerda sus insultos, sus rabietas o sus saludos amables. Recuerda sus efímeros poemas, que aluden a la belleza femenina, comparada siempre con la naturaleza. “Mujer, largos silencios, la lluvia son tus ojos”. Versos así subliman el corazón de las féminas, pocas dispuestas a acercarse al rapsoda porque le tienen miedo. Algunas han escuchado la leyenda que cuenta de sus persecuciones por la antigua cafetería de economía, despelucando primíparas a punta de insultos. O escuchan, con la espalda erizada, la historia del estudiante de ingeniería que fue, ingenuo, a mostrarle una de sus composiciones, manufactura de una noche de trasnocho mientras estudiaba para un parcial de Álgebra Lineal y el poeta  lo repelió con un grito descomunal que lo hizo estallar en llanto. Al pensar en este Cambray uno siente el corazón apretado porque cómo se descifra una mente así, llena de ira e imágenes que parecen la viruta de una vida dura.

Por su parte, con el Cambray de la universidad  Santa Rita es otro cuento. Este Cambray tiene contrato directo con la universidad. No pasa las penas del otro,  a quien ni siquiera lo dejan entrar. El Cambray Santarritiano tiene un stand que puede ubicar a su libre albedrío en cualquier rincón del recinto Universitario. Está carnetizado y su gorrita de poeta es parte de una dotación de jeans, camisas y  sandalias de cuero que le entrega la universidad para que realice su labor a diario.



¿Pero en dónde radica la diferencia entre estas dos máquinas de componer poesía? El proyecto  Cambray de la Universidad Santa Rita ha sido un modelo empresarial, dinamizado por estudiantes de octavo semestre de administración de empresas, en un proyecto piloto para determinar hasta qué punto vivir de la caridad ajena,  canjeando literatura, puede llegar a ser rentable en un país donde el trabajo informal es cada vez más un recurso desesperado. No sabemos si se ha logrado, pero sí es seguro que El cambray  de la universidad Santa Rita llega en un Renault Sandero, muy temprano en la mañana. Sus poemas son eneasílabos y aluden a motivos clasicistas, con variaciones de una admiración por la naturaleza del Valle del Cauca, dotados de unas goticas de amarga ironía, que nos recuerdan las gotas de José Asunción Silva. Otra cosa que podemos comprobar, es que este Cambray es cuerdo y no es en definitiva un robot.

Un encuentro de dos realidades distintas de la literatura.  Sólo el destino dirá  cuál de los dos Cambrays tendrá un espacio en la eternidad. Un asiento en el parnaso de nuestra poesía. Eso sólo lo saben los versos delirantes del uno  y las figuras literarias neo modernistas del otro. Lo único cierto es que el Cambray de la Universidad del Valle es una leyenda viviente y el Cambray de la otra universidad parece, a todas luces, un triste dibujo. 

2 comentarios:

Juan Pablo Ortega dijo...

Y vivirá como una leyenda entre los univallunos, lamentablemente ha fallecido y este personaje no estará más en la entrada vehicular, paz en su tumba

Juan Pablo Ortega dijo...

Y vivirá como una leyenda entre los univallunos, lamentablemente ha fallecido y este personaje no estará más en la entrada vehicular, paz en su tumba