Cabe recordar que Arguello es un espécimen cultivado en las mañas líricas del presente. Con una pluma silbante, ligera pero majestuosa, Arguello ganó su primer concurso de poesía regional a los diez años de edad, movido en sus inicios por la recalcitrante infección de los poetas Mundanistas de finales de la década de los setenta. No con mucha pompa manifiesta haberse devorado la literatura sucia y limpia norteamericana, de quienes ha sabido aprender a decir las cosas más infladas de la manera más sencilla. Sus metáforas son un parpadeo divino y sus versos contienen un dolor plomizo, casi como la majestuosidad de las nubes de una tormenta. Su camino literario lo enfiló durante su adolescencia a plasmar en el pael poemas que él mismo denominó como Poesía Chatarra, un término que sonaba a viejo, ya cuando los máximos ejemplares de la música chatarrera en europa y estados unidos morían de sida o de mal llegada sobredosis de heroína.
Sin embargo, el público joven de la comarca decidió perfilar a Arguello como su símbolo juvenil, trasladando el término de Poesía chatarra al de Poesía Punk. Se abrirían así las puertas de la tragedia y el desenfreno para un joven de diecisiete años. Leía sus desgarradores poemas en cuanto concierto de Punk programaban en Cali. Con sus filosos versos, cada vez más agónicos, despedazados y furiosos, los jóvenes sentían la llegada de la bienaventuranza de la muerte. Y mientras la muchachada punketa le gritaba, se atragantaba con litros de whiskey malo, afición que le quedó para siempre.
Las escandalosas pinturas de Amparito Agudelo, que lo plasmaran desnudo, nadando en un piscina de sangre humeante, junto a bellos ángeles que lo atormentan, le generó, en definitiva, el odio de los sectores más conservadores de la ciudad. Luego, fue detenido en un aeropuerto internacional cuando intentaba sacar una especie de cucaracha en vía de extinción, que habita exclusivamente en las cloacas de Barcelona. La experiencia en una cárcel extranjera lo marcó para siempre y es ahí donde escribe su único texto en prosa: “Te hablo desde la prisión”. La perdida de la virginidad anal es el centro de esta apasionante novela, que devela un mundo de fantasía en medio de la crueldad de la cárcel.
Se confiesa cobarde para probar las drogas duras, pero no un mentiroso cuando describe una subida y bajada de heroína por las calles de la ciudad de Cali, junto a una ilusoria pandilla de perros y gatos punketos que él lidera, en su alabado poema “solle”. Poema que ha pasado a los anales de la lírica nacional como uno de los poemas que ha sido capaz de contener el sentimiento desesperanzado de la juventud moderna, al lado de la poesía de José A. Silva y de Raúl Gómez Jattin. El espeluznante mundo del vincorte, los sitios mal iluminados, las niñas con ansias de perversión y héroes inconclusos y casi que amorfos, componen su poema épico a la ciudad que lo adoptó: Calima. Cali Calima, canta du delgada lírica triste.
A sus 28 años, sin hígado y con una pensión vitalicia que le ha dejado el ministerio de la incultura, nos habla hoy de temas tan variados como la política, la juventud, las drogas y claro, la misma poesía.
E.J.R: ¿Qué le dice usted a los jóvenes poetas?
P.A: Nada, que escriban. (Largo silencio) nada, la vida es un solle, es una cosa espectacular, las palabras vienen y van en un sinsentido armonioso, como la planta de esa matera, que crece y le dice a usted muchas cosas pero usted no la ve creciendo y siente que no le dice muchas cosas. ¿Si me entiende?
E.J.R: No, pero su poesía está cargada de una ambivalencia que muchos catalogan de genial. Aunque sus detractores lo tildan de ser un mequetrefe multimedial.
P.A: (Risas) (Tristeza repentina) Nada, eso lo dice la gente pobre de espíritu joven. Los viejos socarrones y las viejitas rezanderas que todavía abundan. Yo vengo a desinflar virginidades. Como dice mi poema Útero, que usted debe conocer, la realidad que nadie ve, esa es la que yo logro ver.
E.J.R: Un estudiante de literatura que culminó su trabajo de grado haciendo un análisis deconstructivo de su poesía, enfocado desde una hermenéutica de lo social, manifiesta en sus conclusiones que usted puso el dedo en la llaga. Luego se vuela los sesos con un arma hechiza. Que tiene que decir de esto.
P.A: Un acto de la vida como ese, es un acto que dilucida la trampa que es en verdad el mundo. Este donde los partos de la modernidad se vitalizan, un niño intelectual que se mata es un producto visceral de esta inmundicia moderna. Y al matarse con un arma típica de los delincuentes callejeros, le da un toque sustancial, expresivo, es más que un grito de rabia. Nada, eso es una escena de la sobrecogedora tragedia de los monstruos de la pobreza y la hambrienta globalización. (Risas)
E.J.R: Incita usted al suicidio en su poesía ¿porque no se ha suicidado?
P.A:Nada, la muerte debe ser una lenta letanía.
E.J.R: En la última clasificación de la literatura escrita por la editorial SUPERCRÍTICOS DE LAS LETRAS S.A. Usted está catalogado como un escritor de la generación del me importaunculismo, a la que le ha dado solidez filosófica el reconocido pensador antioqueño Simelemon Ptolomeo y a la que le ha dado aún una perspectiva estética el pintor y escultor Medásculo Moreno, de la costa pacífica, en fusión ceremonial de tonalidades y temáticas que confluyen sin reservas en una actitud meimportaunculista del asunto. ¿Cuál es su postura al respecto?
P.A: Nada, me importa un culo.
E.J.R: Cuál es la base poética del movimiento meimportaunculista
P.A: Me importa un severo y gigantesco culo.
E.J.R: Cree usted que pueda ser nominado a algún premio importante de literatura
P.A: Así como creo que no, también creo que sí. Osea, nada, las cosas son indiscutiblemente irreconocibles hasta que no buscas cada una de sus partes al unísono, en la conjugación del destino, de las formas, de las bases trágicas del destino. Osea, nada, así como me lo puedo ganar, también me lo puedo meter por el …
E.J.R: Qué piensa de la halitosis política del momento
P.A: Me importa un culo. Osea, en definitiva, eso de la política…
SOY UNA PLUMA LIGERA
Soy una pluma ligera
Una pluma ligera
Pluma ligera
Ligera
Gera
Ra
soy
(1994)