

La noche del sábado fue última noche para Frank, Jorge y Luis, tres conejillos de indias que después de una noche de alicoramiento y amor desenfrenado, terminaron muertos en la habitación de un lúgubre motel en el centro de la ciudad.
Según Gerónimo Hincapié, propietario del motel, dijo que los tres conejillos habrían entrado al lugar a eso de las siete de la mañana, acompañados de tres gatas de dudosas procedencia y se alojaron en la habitación número siete, desde la cual comenzó a brotar música a alto volumen y caracajdas de desenfreno.
Al quedar todo en silencio, a eso de las diez de la mañana, se escucharon varios disparos dentro de la habitación, suceso que provocó la alerta a los durmientes trasnochados y al dueño del lugar. Al llegar los agentes de la policía, hallaron la macabra escena.
Al parecer las gatas emprendieron la huída por los tejados. La policía indaga si el asunto tiene que ver con la violenta entrada a la ciudad de grupos mafiosos que buscan apoderarse del poder dejado por el ya desarticulado Cartel del chocorramo. Según informes aún no confirmados, por lo menos uno de los muertos tenía antecedentes penales relacionados con el tráfico de sustancias psicoactivas.
Según Gerónimo Hincapié, propietario del motel, dijo que los tres conejillos habrían entrado al lugar a eso de las siete de la mañana, acompañados de tres gatas de dudosas procedencia y se alojaron en la habitación número siete, desde la cual comenzó a brotar música a alto volumen y caracajdas de desenfreno.
Al quedar todo en silencio, a eso de las diez de la mañana, se escucharon varios disparos dentro de la habitación, suceso que provocó la alerta a los durmientes trasnochados y al dueño del lugar. Al llegar los agentes de la policía, hallaron la macabra escena.
Al parecer las gatas emprendieron la huída por los tejados. La policía indaga si el asunto tiene que ver con la violenta entrada a la ciudad de grupos mafiosos que buscan apoderarse del poder dejado por el ya desarticulado Cartel del chocorramo. Según informes aún no confirmados, por lo menos uno de los muertos tenía antecedentes penales relacionados con el tráfico de sustancias psicoactivas.